La educación indígena en la Sierra Nevada de Santa Marta

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La educación en la Sierra Nevada de Santa Marta ha sido un proceso complejo a lo largo de la historia de nuestro país. Uno de sus principales desafíos ha consistido en que los modelos occidentales se encuentran alejados de las tradiciones culturales presentes en muchas comunidades indígenas de la Sierra Nevada.

Duámaco Escribano es un indígena Kogui que ha trabajado junto a la Fundación Salud para el Trópico como miembro de la junta directiva, cuenta con una licenciatura en enseñanza de las ciencias naturales y una maestría en educación y se ha visto profundamente envuelto en esta área tan compleja como lo es la educación en la Sierra Nevada de Santa Marta. 

Para Duámaco, su trayectoria trabajando en el mundo educativo comenzó en un colegio Kogui cercano a Palomino: la escuela de Seywiaka. Esta institución fue inaugurada el 18 de julio de 2010, y actualmente está compuesta por los grados de preescolar hasta quinto de primaria. Esta escuela fue construida con el propósito de fortalecer y recuperar espacios sagrados del pueblo Kogui, como parte del Cordón Ambiental que se ha levantado como protección para el territorio indígena tradicional. La participación de Duámaco en la escuela de Seywiaka comenzó apoyando en traducción y consecución de documentos legales que eran solicitados por las autoridades, y eventualmente se le otorgó la dirección de esta escuela. Duámaco acompañó a varios colegios de la región en el área pedagógica con el objetivo de direccionar la educación del pueblo Kogui para su preservación cultural. Actualmente, Duámaco es el secretario de educación del pueblo Kogui en los departamentos de Guajira, Magdalena y Cesar. Su trabajo consiste en acompañar y orientar a los rectores de diferentes colegios en las distintas áreas de la educación que fluctúan en las instituciones educativas, además de reunirse con los secretarios de educación de los departamentos. 

Duámaco destaca que uno de los aspectos más significativos de su trabajo, y de la existencia de colegios como el de Seywiaka, es que abren la puerta para que el pueblo Kogui logre apropiarse de su educación, así como autogobernarse. Manifiesta que su pueblo no debe depender del gobierno y la Secretaría de Educación para desarrollarse, ya que esto representaría un riesgo de desaparición cultural. A su vez, Duámaco expresa que su trabajo ha trazado un camino a seguir para el pueblo Kogui, y políticas públicas desde el territorio que tengan en cuenta los espacios sagrados, la Ley de Origen y  las tradiciones ancestrales.

Sin embargo, la consecución de dichos logros no ha estado exenta de grandes desafíos. Algunas de las dificultades más marcadas que actualmente atraviesa la educación en la Sierra Nevada de Santa Marta, especialmente en los pueblos indígenas, es que desde las políticas occidentales cuesta entender la necesidad y capacidad que tienen los pueblos indígenas de apropiarse de su propia educación. A medida que han sucedido los distintos cambios de gobierno en el territorio colombiano, Duámaco ha tenido que explicar esta necesidad desde cero y estas barreras pueden dificultar el proceso. Casi siguiendo este orden de ideas, también ha sucedido que algunos maestros escogidos por la secretaría de educación que no son indígenas no han respetado del todo las tradiciones indígenas y han querido occidentalizar la educación, cuando el propósito de las escuelas indígenas es precisamente defender la identidad cultural de la comunidad. 

La experiencia de Duámaco representa una invitación para que recordemos el valor de la interculturalidad en la educación, así como la importancia de preservar un pueblo y su riqueza cultural a través de la misma. Que un pueblo indígena como los Koguis se apropie de su educación, no es solo posible sino necesario para que estos pueblos puedan empoderarse, desarrollarse, y crecer de manera autónoma, sin perder su identidad tradicional bajo la occidentalización impuesta a tantos pueblos bajo la Colonia.   

Por: Laura Dib 

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